Pesadilla nº5: laberinto de monos
Estaba acostado en mi cama viendo el río pasar entre una selva amazónica exultante de vida, las serpientes ondulaban por las riveras buscando lo suyo sin entorpecer las actividades de los seres humanos que por allí andaban. Enfermera! Estamos en un barco? O en un avión? -ni lo uno ni lo otro señor, estamos en el hospital de Kingscross- Vale, la enfermera desaparecía tras la puerta y automáticamente la sala se convertía en una plataforma para aviones comerciales, escuchaba el ruido de los motores y el cielo se abría sobre mí, estaba en un avión a punto de despegar y yo estaba en una cama de hospital. -enfermera! Hace frío, los motores hacen mucho ruido, por favor voy a salir volando!- La enfermera me miraba de reojo y se sentaba en una silla especial para minusválidos y no me contestaba.
Tras sentir el despegue y la fuerza g oprimiendo mi pecho...aparecieron los monos. Yo era el mono más grande con mis manos grandes cogiendo las manos de los monos pequeños que desaparecían entre un laberinto de oquedades que parecían el interior de huesos animales. Como un gusano me arrastraba por las cavidades buscando a los monos minúsculos que me miraban con sus pequeños ojos preguntándose de dónde habría salido un mono tan grande. Pero allí estaba, en un laberinto rodeado de monos enanos y perfectos, que vivían en ese cruce de cavernas y agujeros claustrofóbicos. Me paré, pensé un momento, que hago yo aquí?, soy otro mono, tendré que hacer lo que hacen los demás monos...Aparecí en un gran espacio húmedo recubierto de lianas y musgos, había afluentes de ríos y cascadas naturales, volví a ver el río y a los seres humanos que me miraban con curiosidad. Empecé a jugar al escondite con los otros monos, al parecer, era uno más, todos me apreciaban por mis extrañas cualidades, era uno de ellos, ahora vivía en un laberinto de monos, algunos microscópicos, otros como yo, algunos desconocidos, pero monos.

Photo web: England´s king maze