Pesadilla nº1: allí la oscuridad
Tuve conciencia de mí cuando escuché la voz de mi hermana diciéndome - tranquilo, ya ha pasado todo, estás aquí, vivo, ya ha pasado todo -. Dediqué inconscientemente mi primer pensamiento a arrepentirme por intentar suicidarme. No sabía cómo lo había intentado, pero intuía que con las drogas, una sobredosis quizá, fuera la causa más probable. No sabía muy bien en qué fundamentar mi suicidio, mi intento de suicidio. Supongo que siempre pensé que ya sólo el hecho de estar vivo era un problema, esta vida que llevamos, los tres mundos, el primer mundo y yo, el tercer mundo y los demás...Suicidarme fue la opción secundaria a todas las actitudes que tomaba en la vida.
Pero no veía nada, escuchaba a mi hermana pero los ojos no me mostraban nada, ¿me habría quedado ciego y estar ciego era esto? La oscuridad absoluta y cada palabra de mi hermana sosteniéndose en un eco que se alargaba en lo profundo de la oscuridad. Suicidarse era fácil, lo complicado será superar esto, o intentar comprender hasta qué punto es necesario vivir y no solucionar nada. Ahora debía entender cual era el prototipo de un suicida. Era yo, tal cual, una persona completamente normal arrastrada inconscientemente a su autopena capital. Me había sumergido en un coma profundo inalterable, mágico, lleno de nada, absolutamente pacífico. Había conseguido mi meta: la paz. En el abismo nuclear del coma todo era paz, silencio y armonía. Los objetos estelares cruzaban ante mis ojos como nubes celestiales llenas de sabiduría, y cada nube era un descubrimiento nuevo, sí, hay vida más allá de la vida. Pero la voz de mi hermana susurraba un camino hacia la luz cegadora - vuelve con nosotros, tranquilo, ya ha pasado todo, ya estas de nuevo con nosotros -.

Photo: darkness overthere
LOBO dijo
Te quiero viejo
2 Junio 2009 | 11:43 PM