Un Yo que no es mío
El que domina el universo
El que lamenta ser fugaz
El que suplica una pausa más
El que se siente inmenso
El que ofrece un eterno espejo de deseo
El que se transmite y rebota el reflejo
El que apacigua con miradas,
Pequeñas cosas que no son nada
El que a pocos segundos se traslada
El que se miente a sí mismo con desorden
El que difumina colores que se esconden,
Bellezas que se apartan
El que siempre sueña ahora y reconoce la culpa
El que se equivoca y no se arrepiente de osadías
El que siempre te mira mientras observas,
Palabras que desembocan en ironías
El que te dice la verdad del que fracasa
El que triunfa en momentos que no vuelven
El que sospecha que duermes mientras pasa,
Un tren que aquí no hace parada
Él, que domina el momento
Nosotros, que lamentamos el esfuerzo
Ellos, que suplican al amor
Vosotros, que sentís la ira
Aquellos, que mueren en vida
Tú, que avivas la mía.

Photo: María Martín Antón - Polaroid: El corazón mande
Thinking in clear dijo
Me gustaría ser. Y hacer. Y conocer. Todo a la vez.
Y no es un exceso pedirlo. La misma vida que tejemos y la misma alma que alimentamos, esperan ansiosas nuestras inquietudes. Todas. Sin escatimar en gastos. Hay instantes suficientes para todo. Personas en exceso para ello. Y no es un abuso esperarlo.
Si pudiera convertirme en algo, en un ente no mero objeto pasivo de la vida, sería un espejo. Un espejo reflejo de lo que eres y de lo que serás. Un medio para dar…realidad a la gente que no ve. Y un motivo para recibir…. certeza que siempre desvirtuamos... certeza que nos cuesta desvelar… una única visión de nosotros mismos en muchos reflejos.
16 Marzo 2009 | 10:49 AM