Cruzado embarco al destino
Que se lleven el mundo esta noche. Que se despierten los dioses piadosos de envidia. Que tu voz no se escuche en este ritmo de osados en cólera.
No seré el único que te contradiga, no seré yo quien te discuta la minuta imperceptiva de mi agrado. Lo que vales ahora que no te empuje al vacío inerte del tiempo que malgastas. Mejor regalar las cosas sencillas, que mi presencia no sea complicada ni procures adelantar el juicio que sospechas. Mejor despacio, que veloz el golpe carboniza.
Echa el ancla. Enmudece lo hipócrita, desestima la palabra automática, reclina el tapón de la censura, palidece la apariencia del que te ama, hipoteca lo necio de tu postura, esconde el baño de oro, que lo que hay dentro se ilumine.
Que se lo lleven esta noche, que se despierten, que no se escuche. Disfruta del silencio y serénate.
La corte de palacio se ha puesto en pie, los cruzados piden guerra, los estandartes arden de íra, por el horizonte se escucha la conquista, el rojo fuego se acerca y los tambores inundan el espacio de estruendo y tempestades, vienen con sus barcos llenos de odio, desembarcan furiosos y poderosos los otros mundos en la calma del mío...se acercan...pero no tengo miedo, el muro de tu alma es fuerte, firme sostiene la debilidad del mío.
Photo: Almadraba´s anchors
F.Lobohem dijo
sublime, víctima de lo corporal, pero sublime...
14 Noviembre 2009 | 01:17 AM