Un recuerdo que ahora es fuego
Como ver las nubes pasar y pensar que soy yo el que se mueve. Me traduces la canción sin lujo de detalles, pero lo entiendo, desplazándome de nuevo a ver tu vestido, para que me preguntes si debes comprártelo. Para una fiesta sí, no para ir de paseo. Sólo quiero pasear y ser complaciente. Las comidas rápidas de los chinos, los túneles y pasadizos, todo de segunda mano, el vino caliente con frutas y granos de café, el Ciberdog, la tienda de discos donde sirven té y las lesbianas que se besan en el reencuentro. El negro de las pociones mágicas y los punkys del puente pidiendo dinero para putas, los vegetarianos denunciando el maltrato animal y una modelo pasada de moda con gafas de sol de Valentino, bebiendo ácido en un vaso de papel. Arde Camden. Me sumergiré en la velocidad del sonido y pensaré que lo he soñado. Te pediré perdón, más adelante, cuando recuerde que te hice daño y volveré a comprarme esa chaqueta de pana, pero esta vez de color negro brillante. Me tumbaré aquí y olvidaré el mundo por un momento, hasta que la tristeza sea mi gloria, hasta que el juego sea un duelo impertinente, una desgracia equivocada de intenciones y certezas que son fuego. Arde.

Photo: Camden Town shop


2 comentarios
Esos recuerdos..no rebazan..y no desbordan cuando menos los pedimos. Somos pasión del recuerdo..que se revela presente cuando lo revivimos. Me agrada tu prosa. Bienvenido por estos lares.
11 feb 2008 | 01:09 AM
errantes. ellos, si . los recuerdos.
17 jun 2010 | 07:09 PM
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