Lo que dura un pensamiento
Antes de nada, cuando uno ignora...
Elucubro el camino antes del encuentro, satisfago mi espectro danzando en sospechas, metabolizo sentimientos que se difuminan mientras pienso, aletargo siempre la espera porque mis ojos fatigan
el diálogo. Malinterpreto por dudar el hecho y la esperanza.
Me cruzo, nostálgicamente, con la osadía de saber perder la presa prometida, mantengo un extremo hinchado en dolor y me sobrepongo tras el amor. Deslizo el bulto, enfrasco intuiciones, profundizo la
mentira y me equivoco al despertar. El sol se mueve rodeando emanaciones de frío y yo me inclino ante la duda. He debido ser gracioso, soy profeta y adivino de la risa, amante del silencio que vive y enemigo del grito que muere. Mantengo mi olfato dispuesto
hacia esa luna que mira, disparo un rayo al deseo y mi escudo infame protege lo que sobra de mí. Lo que no quiero. Lo que siempre brilla. Lo que se alimenta de oscuros abismos y placeres abismales. La cara
del dios inócuo, indolente, impasible, ferozmente estrellado. Ese dios que me impide, el mismo que es la nada y un todo de otro mundo imperfecto paralelo a las verdades de éste.
El vagabundo se acerca y me mira y sospecha que soy mentira pero yo me enfrento porque lo niego, y luego pregunto si es verdad. Maltrecho me dispongo a hablar
de la sana fortaleza de la inquietúd, de los salvajes pensamientos horrorizados, de la antiética profesional enfrentándose a las ignorancias hormonales, de los insectos que piso con mi pie
encharcado en agua, el agua que es verdad y el sol que nunca miente.
Por eso observo el delirio incompleto de los sanos y las hazañas tortuosas de los inacabados. Economizo un presente apático, apelmazo rincones y alturas drogadas, conmuto una mutación amordazada y vagamente rencorosa con la célula madre del progreso.
Soy necio porque escupo y amo a la vez y no puedo cambiar de opinión sin ver su rostro lleno, falso, pensado ya por mi futuro. El futuro que aclama evidencias en presente, que ancla la vela para empujar lo pasado, el futuro que crispa el viento y rasga la pesadilla del contrato.
Mis palabras, sus miradas, mis golpes, sus caricias, mis lágrimas, sus risas, mis penas, sus alegrías, mis negocios, sus ocios, mis enemigos, sus amigos...mi nada, su todo.


whocares dijo
tu escribes eso?? o es de algun otro autor??
me agrada! ;-)
17 Abril 2007 | 11:22 PM